19.9.08

Así debió ser porque la desesperación
es efímera en el cuerpo de las criaturas.

Crece la sangre y se derrama por dentro.
Se anegan las visceras.
El corazón se amontona en la garganta.
Sin embargo ese ahogo no es duradero.
Enseguida la sangre retrocede
devolviendole al aire su espaci
o.
Detras, suele venir la tristeza.
Y la tristeza tiene otro modo.
Deja al triste dormir, pero aguarda cerca
para ser la primera en saludarlo cuando despierte.

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